Poemas, ilustraciones y otras
“Como tu querías”.
Que sea como tú querías. Seguiremos cada mañana aprendiendo el oficio de vivir, reaprendiendo la solidaridad. Lo intentaremos.. Seguiremos siendo sudacas ,mujeres de negro, insumisos, feministas, pacifistas, "subversivos", aquellas y aquellos a los que abriste el rincón más hermoso de tu nombre.
Seguiremos haciéndonos cómplices de revoluciones, de las posibles y de las imposibles. Seguiremos equivocándonos, acumulando derrotas y volviendo a empezar. Enarbolando la palabra cuando intenten imponer la sumisión del silencio.
Seguiremos enamorándonos, compartiendo el vino y el cansancio. para saber que siempre merece. la pena seguir adelante. Será como tu quieres, Carmen. Romper la costumbre de tu risa nos ha de costar mucha edad. Lo intentaremos.
No dejes nunca de desconfiar de las instituciones
No dejes nunca de confiar en las personas
No dejes nunca de confiar
En que las personas
Crearán instituciones
En las que quizá podrás dejar de desconfiar
No dejes nunca de desconfiar
En que el triste proceso
por el cual las instituciones
cambian a las personas tristemente
pueda ser cambiado
No dejes nunca de confiar en las personas
No dejes nunca de desconfiar de las instituciones.
y te digo una cosa más: donde encuentres la raíz de una verdad
aférrate a ella
porque se trata del más infrecuente y valioso
de todos los tesoros.
Una, mujer de pelo blanco baila conmigo
está muerta y la temo.
Sus manos traen cuentos de la luna
y adivinanzas marinas.
Baila con los pies descalzos
enfrentada a un ritmo de sonidos viejos.
Es hermosa su piel, sereno su rostro.
Su rostro se destiñe con la bruma.
Una mujer de pelo blanco baila conmigo.
Sudorosas y alegres, volamos con el silencio
que es ahora refugio del viento y del agua.
Sudorosas y alegres pintamos los verdes
ojos de las estrellas del sur.
Teresa Agustín
Epdp nº31, invierno 93
Hay voces serenas, firmes, tímidas, roncas, sonoras, graves o agudas.
Todas ellas valientes. Todas ellas se oponen a la insensatez de la guerra.
Todas contribuyen a parar el horror:
Violeta Ibañez y Carmen Magallón
Epdp nº 20, marzo 1991
