Artículos, documentos y textos
..."Las Mujeres de la revista En Pié de Paz llevamos años reflexionando acerca de cómo afrontar los conflictos desde la no violencia. Ante la situación en el País Vasco, nos hemos hecho la pregunta que Annie Campbell se planteó ante el proceso de paz en Irlanda del Norte: "Y tu ¿qué hiciste ante el proceso de paz?"... Queremos que no sólo se oiga a quienes dicen "No en mi nombre". Nosotras, pese a todo, y porque vemos que es la única opción de futuro, para que no haya más víctimas, queremos decir "Si en nuestra nombre"...
Anna Bosch, Carmen Orial, Carmen Magallón y las editoras de la revista En Pié de Paz.
Son mujeres como nosotras, pero tienen en común haber traído al mundo, cuidado y después perdido un hijo llamado Miguel. Me refiero a la madre de Miguel Angel Blanco, un joven edil conservador, amante de la música, secuestrado y brutalmente asesinado por ETA ante los ojos atónitos y horrorizados de todo el país. Me refiero también a la madre de Mikel Zabaltza, un pacífico conductor de autobuses detenido ilegalmente y torturado hasta la muerte por la guardia civil en las catacumbas del cuartel de Intxaurrondo. Uno murió de forma pública y notoria, moviendo las conciencias de quienes asistimos a este macabro espectáculo. El otro murió de forma subrepticia, en las cloacas del Estado, después de ser detenido por error. Cuando ellos murieron, sus madres experimentaron igual dolor por estas pérdidas injustas e irreparables, que avergüenzan y debieran inquietar a las gentes de bien.
La historia a menudo se mueve en espirales que regresan a un mismo punto, aunque tal vez en otro plano. Ese pensamiento me viene a la mente al recordar que la primera de todas las manifestaciones a la que asistí en mi vida había sido convocada clandestinamente para tratar de parar la condena a muerte de un anarquista barcelonés, Salvador Puig Antic. Era a comienzos de los años 70. Pese a las protestas internas e internacionales, la condena fue ejecutada. Veinticinco años más tarde fui una de tantas personas que salió a manifestarse a la calle de manera casi espontánea por la vida de un ciudadano de este país que pendía de un hilo. Mis razones estaban claras: siempre he estado radicalmente en contra de la pena de muerte. Y la amenaza que pesaba sobre Miguel Angel Blanco era una pena de muerte. Pero también esta condena fue ejecutada.
Uno de los pilares básicos sobre los que pensamos se apoya una cultura de paz es la interiorización personal y social de que los conflictos han de ser abordados mediante el diálogo, el intercambio de argumentos; en definitiva, el debate democrático.
Desde esta raíz surge la pregunta de si tiene sentido una línea de investigación epistemológica en torno al desarrollo y conocimiento científico, como contribución a una cultura de paz.
Carmen Magallón Portolés
Epdp nº 53, invierno 2000.
El Boletín de los científicos atómicos viene apareciendo en EEUU desde 1945, y desde entonces se ha convertido en mucho más de lo que su modesto nombre indica: entre las revistas especializadas que trabajan por la paz y el desarme en el mundo entero, es una de las más importantes. En la actualidad se esfuerza por redefinir el concepto de seguridad de manera que pueda dar cabida a factores medioambientales, económicos y culturales. Su famoso ”reloj del Juicio Final”,que en cada portada marca los minutos que nos separan de la medianoche (la catástrofe global), ha llegado a ser un símbolo de alcance universal.
En el proceso de transformar progresivamente la tierra en territorio y después en suelo hemos consolidado nuestro concepto de propiedad y poder sobre la tierra. Hemos olvidado que nos contiene y que nuestra vida y nuestra salud le están íntimamente relacionadas. Cuando hablamos de territorio lo hacemos para afirmar que nos pertenece, para defenderlo y fortalecer los límites fronterizos establecidos con las comunidades vecinas. En este caso aún le concedemos a la tierra un valor global que tiene que ver con la misma existencia de la comunidad, aunque la pensemos más cómo soporte de la organización social –ubicación de ciudades y pueblos- que no de la base biológica que representa para nosotros.
Este texto es fruto de la preparación de una charla para presentar la película “Furtivos”, de José Luis Borau, en el ciclo de cine que organiza anualmente el grupo de jóvenes del Espai Roig, Verd i Violeta de Barcelona. En él se argumenta que el paisaje es una construcción humana, y se reflexiona sobre la trivialización del medio natural que ha tenido lugar con el final de las economías orgánicas y de la cultura de las comunidades agrosilvopastoriles.
EnricTello
Epdp nº 53, invierno 2000.
La migración ha cogido desprevenida a la sociedad europea y por eso no es de extrañar que sus propuestas frente al tema sean un tanto coyunturales y sin visión estratégica. En el caso de la sociedad española, esta falta de previsión ha sido más pronunciada porque no hace muchos años, y todavía ahora, fueron sus propios trabajadores quienes tuvieron que traspasar las fronteras para huir del desempleo o de salarios insuficientes. Nadie pensó que en menos de un lustro pudieran volverse las tornas y que la presencia de trabajadores extranjeros en nuestro país se hiciera realidad.
Alfonso Dubois
Había una vez un hombre tranquilo, grande, risueño, de risa contagiosa y voz profunda y cálida, que vivía en la Villa de Madrid. Su nombre era Boniface Ofogo. El venía de un pueblo lejano..., de África, más concretamente, de Camerún.
Isabel Sánchez
Epdp nº 54, verano 2001.
Este artículo plantea la posibilidad de otorgar una dimensión antropológica a los derechos humanos. Intenta, en este sentido, desvelar una definición de condición humana sobre la cual erigir y justificar los derechos humanos históricos.
Pedro Ibarra .
Epdp nº 50, verano 1999
