Espacios de vida

Pisando levemente sobre la tierra.

Enviado por admin el Jue, 2006-06-22 18:33

En el proceso de transformar progresivamente la tierra en territorio y después en suelo hemos consolidado nuestro concepto de propiedad y poder sobre la tierra. Hemos olvidado que nos contiene y que nuestra vida y nuestra salud le están íntimamente relacionadas. Cuando hablamos de territorio lo hacemos para afirmar que nos pertenece, para defenderlo y fortalecer los límites fronterizos establecidos con las comunidades vecinas. En este caso aún le concedemos a la tierra un valor global que tiene que ver con la misma existencia de la comunidad, aunque la pensemos más cómo soporte de la organización social –ubicación de ciudades y pueblos- que no de la base biológica que representa para nosotros.

Este texto es fruto de la preparación de una charla para presentar la película “Furtivos”, de José Luis Borau, en el ciclo de cine que organiza anualmente el grupo de jóvenes del Espai Roig, Verd i Violeta de Barcelona. En él se argumenta que el paisaje es una construcción humana, y se reflexiona sobre la trivialización del medio natural que ha tenido lugar con el final de las economías orgánicas y de la cultura de las comunidades agrosilvopastoriles.

EnricTello
Epdp nº 53, invierno 2000.

Lo mejor es que vengan

Enviado por admin el Jue, 2006-06-22 18:21

La migración ha cogido desprevenida a la sociedad europea y por eso no es de extrañar que sus propuestas frente al tema sean un tanto coyunturales y sin visión estratégica. En el caso de la sociedad española, esta falta de previsión ha sido más pronunciada porque no hace muchos años, y todavía ahora, fueron sus propios trabajadores quienes tuvieron que traspasar las fronteras para huir del desempleo o de salarios insuficientes. Nadie pensó que en menos de un lustro pudieran volverse las tornas y que la presencia de trabajadores extranjeros en nuestro país se hiciera realidad.

Alfonso Dubois

Boniface Ofogo: historia de un cuenta cuentos

Enviado por admin el Jue, 2006-06-22 18:16

Había una vez un hombre tranquilo, grande, risueño, de risa contagiosa y voz profunda y cálida, que vivía en la Villa de Madrid. Su nombre era Boniface Ofogo. El venía de un pueblo lejano..., de África, más concretamente, de Camerún.

Isabel Sánchez
Epdp nº 54, verano 2001.

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